Bienvenid@


Querido soñador/a, bienvenid@
Soy Silvia Soñadora. Escribo para reflejar todo lo que mi alma quiere gritar. Un buen libro y un café. El ritmo de una canción. Sonrisas. Amor. Arte.
Esas pequeñas cosas que hacen esta vida tan bonita.
Dicen que escribir es el espejo del alma, así que las palabras aquí escritas serán mi reflejo.

Como parte de mis sueños, espero que disfrutes la lectura.

¿Nos miramos al espejo?

17.2.18

Hace 6 meses escribí una carta a mí yo del futuro, y hoy la he vuelto a leer. No han pasado diez meses aún, pero si el tiempo suficiente para que la chica que la escribió sea bastante diferente de la que escribe esto.

Para leer esto, me gustaría recomendaros escuchar Ojalá de Beret, porque a día de hoy esa canción es uno de los espejos que mejor reflejan quién soy. Y eso, es lo que vengo a contar, mi historia, la de hoy, y un poco la de ayer que al fin y al cabo es la que me ha hecho llegar hasta este momento.

Hace unos 5 años acabé primaria, y tuve que tomar decisiones. Creo que fue la primera importante en mi vida. En mi instituto podías tomar tres caminos, el tradicional, el bilingüe francés, o el bilingüe inglés, y como mi colegio era bilingüe francés la gran mayoría escogieron esa opción, otros decidieron no entrar en ningún bilingüe, y yo quise estudiar en inglés.
Fue muy fácil decidir porque sabía lo que quería, aunque hubo mucha gente que me intentó convencer de ir por donde iba el resto, porque decían que sería más cómodo, que no me separaría de mis amigos, pero a mí todo eso me parecía irrelevante cuando tenía muy claro cuál quería que fuera mi camino.
En ese momento no fui consciente de lo que esto decía de mí, pero con el tiempo y habiendo pasado por otras situaciones similares, he entendido su importancia. Y es que siempre me dejó llevar por lo que siento, por lo que yo quiero y lo que me nace hacer, en todos los aspectos, y hay muchas veces que me equivoco, que voy de bocas al suelo y que me tengo que levantar, pero siempre estoy donde yo quiero estar y eso hace que ser feliz sea parte de mi día a día.
Supongo que esto me define como una persona decidida y muy independiente, en gran parte gracias a mis padres que siempre me han dado la libertad para elegir entre todos los caminos que podía coger, y la oportunidad real para ir paso a paso logrando metas, sueños y retos.

Creo que también soy un poco desastre, con ideas enredadas, y tantas ganas de hacer tanto que a veces acelero de más. Tengo la manía de pasarme la vida reflexionando sobre todo, pensando opciones, no tengo fin en cuánto a eso, y creo que desde fuera se ve como algo que me quita tiempo de disfrutar o que me hace preocuparme de más, pero para nada, no son incompatibles.
No me gusta conformarme, aunque esté a gusto, siempre voy a por más, a dar más de mí para ver lo que puedo encontrar. Y tampoco me gustan las ataduras, no por falta de compromiso, pero creo que como personas cambiamos de manera constante, y al igual que nosotros nuestras vidas no son una línea recta, por eso creo que es importante sentir la libertad, sobre todo en uno mismo, de cambiar, de probar cosas nuevas, y de poder vivir tu vida como tú quieras.
Cambiar es algo natural, cerrar etapas, y decir adiós. Los finales no son algo negativo, son nuevos comienzos.

Soy sensible, emocional, y en esta parte no puedo contar mucho más porque esto es lo más caótico de mí. Lo único que sé es que me dejo llevar siempre por lo que siento en cada momento, sabéis eso que dicen de seguir la cabeza o el corazón, pues yo como un desastre con patas aprendí a no tener miedo a perder el control, y de verdad dejar que todo fluya y no tener miedo a seguir lo que siento.
Por eso nunca me arrepiento de nada, aunque me equivoque y tenga que pedir perdón, porque todo me hace quién soy.
Y hablando de emociones, cuando vine aquí escribí que sabía que esto sería difícil y duro, pero a día de hoy no lo ha sido. No siento estar lejos como lo estoy, y aunque suene fatal no sé muy bien lo que es echar de menos, creo que es algo relativo y que lo decimos muy a la ligera, pero ya hablaré de esto otro día, solo diré que echar de menos es algo muy momentáneo  en mi caso, y que casi es inexistente, porque lo único que me podría faltar a veces es la presencia física de personas y no creo que eso pueda ligarse a una emoción. Querer a alguien no es estar con esa persona, es ser, y para eso no existe la distancia ni la pena. Quiénes son importantes son conmigo todos los días.

Soy muchísimo más, risa es una buena definición, pero las historias se cuentan poco a poco, y como ya sabéis hay que sentirlas. No voy a forzar nada, no voy a intentar mantener algo que no siento, porque el blog es algo que me salió hacer de forma natural y que forma parte de mí, y no me siento cómoda dando al botón de publicar cuando no me sale solo.
Seguiré escribiendo, y también podéis leerme por Instagram @silviasonadoraa.



Recordad que el espejo que dice quién sois no es un pedazo de cristal
Hasta la próxima, sea cuando sea!
Con amor,
Silvia Soñadora



Él

29.1.18

Él, y su piel.
Sus lunares de la espalda.
Su cicatriz en la comisura
de la boca.

Ay, su boca.
Sus labios cortados,
sus besos de miel,
sus labios 
rozándome la piel,
pequeñas dosis de placer.

El placer
de encontrar 
mi sitio
en sus ojos.

Joder, sus ojos
que lugar 
más bonito 
para perderse 
para siempre.

Cerca, muy cerca, 
que su colonia 
se mezcle con la mía.

Para que mi ropa, 
me arrope,
como él. 

Y quedarme sus jerséis,
perder mis coleteros 
en sus muñecas, 
Y volver otra vez,
a todo,
a él.
Que vayamos 
de la mano,
que sus dedos,
busquen los míos. 
Que mis labios,
que mis ojos, 
que mi amor
encuentre el suyo.

Siempre
en él.
En su piel.

Silvia Soñadora

Carta a mi Margarita favorita

11.1.18

A mi margarita favorita, mi margaritinchi, a ti, mamá.

Creo que escribir es mi  mejor forma de expresar, y aunque aún no he conseguido nunca decir todo lo que siento cuando se refiere a ti, espero que con esta carta te llegue al menos una parte del amor con el que la escribo.

Gracias, gracias infinitas, por ser, por estar, por ser conmigo y enseñarme a ser por mí misma. Gracias por enseñarme a luchar por aquello que quiero, por educarme en libertad, y hacer de mí alguien capaz de tomar decisiones, de arriesgarse, y de persistir en sus sueños.
Gracias mamá, por darme la mano cuando no sabía como levantarme, por escuchar el huracán de miedos que me frenaban, gracias por la paciencia, por el espacio, por el cariño, la comprensión y el apoyo incondicional.

Gracias por caminar a mi lado, dejándome libre para tomar mi propia dirección. Por darme alas y capacidad para volar. Gracias por confiar en mí, por creer en mí.

Eternamente gracias por intentar entenderme cuando ni yo lo hacía, y gracias por entender que hay cosas que no te puedo explicar, y aún así siempre apoyarme.

Gracias por tus abrazos salvavidas, por calmar los terremotos que me vuelven majareta, gracias por escuchar y abrazar mi amasijo de emociones. 
Gracias por dejarme equivocarme, dejarme aprender, todo por mí misma, contigo a mi lado.
Gracias por estar tan cerca estando a tantos kilómetros.

Estos últimos meses, he valorado más que nunca lo bonito que es estar tan unida a ti, tanto que estar en continentes diferentes no significa apenas nada. 

Eres lo mejor de mí, y lo mejor tú. Eres luchadora, trabajadora, positiva, divertida, y de mentalidad libre y abierta. Eres una mujer valiente y capaz de todo. Te mereces todo lo bueno y bonito del mundo. Y tienes una madre que vale oro a toneladas, como tú.

Felicidades mamá, por tu cumpleaños, y por ser tan increíble como eres.

No he encontrado aún palabras capaces de expresar lo muchísimo que te quiero, pero es más que suficiente para llegar a España y abrazarte muy fuerte.

Siempre fuertes y felices. Siempre juntas.

Con mucho amor,
Silvia