Bienvenid@


Querido soñador/a, bienvenid@
Soy Silvia Soñadora. Escribo para reflejar todo lo que mi alma quiere gritar. Un buen libro y un café. El ritmo de una canción. Sonrisas. Amor. Arte.
Esas pequeñas cosas que hacen esta vida tan bonita.
Dicen que escribir es el espejo del alma, así que las palabras aquí escritas serán mi reflejo.

Como parte de mis sueños, espero que disfrutes la lectura.

Balas y puñales

15.5.17

Voy parando balas y puñales,
con la fuerza de un revolver 
que va pisando cristales.


Voy bailando, rota, entre cenizas
siendo fuego, para quemarlas todas


La mala suerte de ser valiente 
a veces te rompes. O te rompen. 
Que aún hechas polvo 
lo arriesgamos todo.


Me desgarro la garganta
en momentos sencillos 
y me deshago la piel en dar cariño.


La sonrisa es mi curva más constante,
la más natural,
y las pupilas se me hacen marea
siendo real, un tsunami emocional.


Soy impulsos incontrolables, 
atrevidos, incluso intolerantes 
latidos que buscan libertad.


Me entrego y amo mucho 
inocente de mí, 
pero siempre reiterada en el riesgo 
que supone darse al resto.

Alma liberal que lucha por ser libre 
marea verde que avanza a golpes creando fuerza invencible.


Y estando rota,
mientras suenas cristales 
y sabes a pena 
te vas volviendo de hierro.


Siendo valiente, 
vives momentos, eres personas 
amas lugares y sobre todo eres hogar.


Voy parando puñales y balas, 
bailando de madrugada 
comiéndome las ganas 
riendo y queriendo a bocanadas.




Nunca dejéis de soñar,  no paréis de luchar.
Hasta muy pronto valientes. 

Silvia Soñadora


¿Por qué no volvemos?

18.2.17

Te quise en enero, febrero, y octubre. Y aún te quiero después de doce campanadas, y atragantarme con tus besos.
Hace un tiempo que volvimos. Volvimos a hablar hace algunas noches y pocos días.
Ahora no dejo de pensar en ti.
Que bonito nombre tienes, amor. ¿Te acuerdas de nuestra historia?

Las noches eran bonitas cuando mis pies podían enredarse con los tuyos en la cama.
Y de madrugada nos cubríamos con la sábana y salíamos a besar el amanecer a la terraza.
Mis labios desbocados, cada vez que coincidían con la marea de tu ojos, verdes, que se fundían con la miel de los míos.
Venias cuando dejaba la puerta abierta a propósito.

Sabias estar siempre, y no aparecer en esos días que mi pecho izquierdo pedía un poco de entrega individual.
Sabias quererme fuerte, quererme bien. Y yo de tanto que te quería te escribía.
Me quede afónica de corazón. Sangrar de amor es igual de bonito que llorar de alegría, pero si sangras tanto que ya no sabes querer bien, mejor afloja un poco, o afloja del todo.
Yo sangré contigo. Sangramos.

De tanto que nos queríamos empezamos a querernos mal. Tan mal que dolía.
Sigo escribiendo. Y mi corazón grita cada vez que lo hago. Pero ya no sangro.
Sigo teniendo cicatrices. Yo digo que son la marca de lo que nos quisimos.

No me he vuelto a enamorar. Escribirte me sienta bien. Y quererte ha vuelto a ser bonito.
Aunque nunca diré que te tengo cariño, es la manera mas cobarde de desestimar un te quiero.

 "Eres de esas que quieren hasta la médula. Quieres tan de verdad que nunca dejas de querer a alguien de quien has estado enamorada, y eres valiente de sobra como para volverte a enamorar." - Me lo dijiste después de dos meses estando conmigo, y nadie nunca ha dicho algo tan real y bonito de mí.-

Eres de esos que ya nadie cree que haya en el mundo. Podrías ser la media naranja de cualquiera. Quieres intensamente, quieres de verdad, y no dejas de querer por mucho que los demás lo hagan.” - Te contesté con mis dientes haciendo chiribitas.-

Todavía recuerdo tus manos, cálidas, deslizándose entre el hielo de las mías. Mis dedos revoloteaban por tu piel haciéndote cosquillas. Me encantaba cuando te reías.

No éramos más que dos corazones latiendo, elocuentemente imperfectos.

Guardo muchas cicatrices por tu marea de ojos verdes, y tus labios que me mordían de tanta ansia por tenerme, del amor que se fundía en cada te quiero que me susurrabas al oído y que gritabas en medio de cualquier parte, del deseo que despertabas en mí y que yo provocaba en ti, intenso y salvaje, pero tierno y nuestro, solo nuestro.
Cicatrices que son las marcas de lo que nos queremos.

¿Por qué no volvemos? Volvemos a vernos, y vuelves a quererme. Para que las noches vuelvan a ser bonitas, la luna brille, y la lluvia caiga mientras bailamos.

¿Por qué no seguimos viviendo nuestra historia, amor?


P.D: Para los que hayáis aguantado hasta el final, solo puedo deciros gracias. Gracias infinitas por leerme, he estado fuera de órbita un tiempo, y ni siquiera tengo una justificación... pero ha llegado el momento de volver. Y vuelvo con muchísimas ganas, con el tintero cargado de historia, y el corazón loco, pidiéndome a gritos que le deje expresarse.

Se me olvidaba... Todos los domingos se cuentan historias...
Nos vemos pronto, valientes.


                                                      Silvia Soñadora



Fieras

5.11.16

Las pecas te las besa cualquiera, y las cicatrices se veneran, pero hay labios y mareas que se hacen de tu piel, porque acariciarla, ya no llena el socavón de ti que tienen en el alma.

Y te besan, y te abrazan, desde dentro. Y te quieren, desnudos como nunca lo han estado, de piel, de corazón que han volcado en ti.

Labios de alma fiera,
tan fuertes,
tan intensos,
y traviesos.

Mareas verdes,
que te arrastran,
siempre libres,
que te abrazan.

Y te llenan.
Arrasan contigo,
profundamente con cariño.

Salvajes
de corazón y dientes.

Terremotos que crean más que destruyen. Locamente te vuelven loco, y te maravillan.

De sencilla esencia, tan humildes que quieren tanto, como es inevitable quererles a ellos.
Tan vivos, simples y humanos. Pero tan especiales, y mágicos.
Labios de alma fiera.
                                                                                                                         

Para todas mis fieras, y especialmente para mi pequeña.
                                                                                                                            Silvia Soñadora